Me he
aferrado tanto al placebo de sentir que encajo, que soy una más…
Ahora
la caída es lenta y dolorosa. Y aún así no puedo evitar pensar que he visto la
luz.
Mira
que me lo decía Lilith…”No son tus amigos”, “No te quieren entre ellos”, “Solo
eres el mal menor”. Tan sabia y cuan poco la escucho...
Y, ¿donde
encajo?, me pregunto. ¿Dónde está mi hogar? Ops, si, ya, de eso no tengo.
Vale…¿Y
mi taberna? ¿Aquelarre? ¿Guarida? ¿Ni siquiera un grupo de autoayuda? ¿Tampoco
merezco eso?
Los
amigos hay que cuidarlos…¿A caso he estado cuidando de conocidos todo este
tiempo?
Las
amigos van y vienen…¿Vinieron para ser amigos? ¿Seguro?
No…me
metí yo. Invadí su morada esperando un calor que nunca fue para mí supongo. Les
obligue a firmar un contrato con letra pequeña que decía: tendrás que quererla
un poco ni que sea.
…No la
leyeron. Eso está claro.
¡Ilusa! ¡Imbécil! ¡Necia! De siempre fueron sus amigos...nunca los tuyos.
Y ¿A mi
quién me cuida?